Sunday, August 20, 2006

letracruda

letracruda Vender libros: He aquí algo que no es nada común. Con ocasión de la puesta en venta de mis dos primeros libros: Hojas y Secreto profesional, poemas y cuentos respectivamente, me han ocurrido algunos hechos que quisiera compartir con ustedes: lo primero, (no debiera llamar en absoluto la atención), no es nada fácil vender libros en Ovalle, en todo Chile, en realidad. Sirva de explicación para este hecho las opiniones del Presidente de la cámara chilena del libro, quien, muy certeramente, dice que como en Chile la lectura se considera algo prescindible, la gente en cuanto sufre alguna estrechez económica lo primero que deja de comprar son libros. Una vez que se recupera el poder adquisitivo, lo último en empezar a compra nuevamente son – ¡sorpresa!-... libros. Es decir, los autores de textos estamos absolutamente sonados. Nuestros libros, más aún si son autoeditados en ediciones miserables y mínimas, se venderán merced a algunos amigos, parientes y uno que otro lector bien intencionado. A contar de allí se introduce el escritor que busca vender sus libros en una zona oscura de evasivas, rechazo, indiferencia, falsas felicitaciones, promesas de compra para sepa Dios cuándo. Dígame, entonces, si no hay algo más raro que un tipo que entabla conversación con otro para venderle un libro de poemas, o de cuentos y relatos. Talvez me iría mejor si vendo manuales de autoayuda, algo así como: ¿Qué hacer para ser feliz?, Mejore su memoria, Sea flaco y dichoso, etc. Pero no, el ingenuo y a la vez arrogante poeta y narrador, le ofrece un poema de contenido lírico impreciso, un cuento sobre un tipo caradura y aprovechador. Textos donde se habla del amor, la muerte, la nostalgia, donde se hace alusión a innominadas y lejanas mujeres. Relatos sarcásticos y de lenguaje áspero donde se lucen populares o pérfidos personajes.
Vaya si es algo que raya en la locura. En un país donde nadie o casi nadie lee, cómo se me ocurre andar vendiendo libros. Creo que algo así habla pestes de mi estado mental y el de cualquiera que venda sus autoeditados libros.
Para que no sea todo de cariz negativo, también es cierto que suceden agradables sorpresa como esta: domingo por la mañana en una de las calles céntricas de Ovalle, a cuatro calles de la plaza de armas, en dirección oeste, ingreso a una botillería para vender mis libros. Sí, una botillería. Un lugar donde a todas luces el asunto pinta para mal. Al pasar frente a la puerta de acceso veo al señor que la atiende. Cuando decido devolverme para ingresar van saliendo dos tipos de mala catadura (aspecto patibulario sería muy exagerado), salientes de borrachera, aspecto nada gentil y lenguaje de chuchada limpia. Los esquivo con una finta de torero e ingreso a la botillería. El dependiente tiene en su mano derecha un cuchillo de enorme hoja, afilado como navaja; en la izquierda tiene un pequeño lápiz grafito al que le saca punta con tan desproporcionado cuchillo. Es obvio que la presencia del cuchillo es sólo una medida de disuasión para un eventual asalto. El señor es un hombre ya maduro de aspecto gentil en cuyas manos el casi machete parece fuera de lugar. Más extraño hace el panorama una voz refinada y de cuidada pronunciación, además de que el señor que me atiende usa una bella corbata de tono rojizo. Uno espera, (torpe creencia mía, lo reconozco) que en una botillería exista una persona áspera y algo burda, pero no, este señor resulta una persona encantadora que me conversa de libros y temas afines a la creación literaria. Y resulta que este distinguido señor ha sido otrora vendedor en una gran librería de Santiago, y como tal maneja información de autores y contenidos que dejarían cesantes a los vendedores de las librerías de hoy, que nada saben de los libros que venden, y que sólo mal repiten un más malo libreto de venta. Este caballero de cuyo nombre no puedo acordarme, aparte de regalarme una charla deliciosa e informada me compra el libro de cuentos y relatos Secreto profesional. Inesperada situación digna de ser contada.

Sunday, August 06, 2006

letracruda

letracrudaMis primeros libros.

Me estoy refiriendo al hecho que estoy en pleno proceso de impresión de mis primeros libros. Llevo, creo, catorce o quince años escribiendo poemas y cuentos y después de toooodo ese tiempo, recién salen mis primeros libros. El de poemas lo he llamado “HOJAS” y en él reúno 26 poemas de variada factura. Sin embargo, puedo decir que predominan dos temas principales: Eros (el amor) y Tanathos (la muerte), aunque también hay dos que tratan temas diferentes.
Lo curioso es que, sobre todo en los últimos años, he tenido la oportunidad de presentar y comentar a varios poetas y narradores de la provincia. Allí, según comentarios del público, he salido con decoro, pues le he dado a cada autor y su obra un correcto tratamiento, tanto en la forma como en el fondo. Y se da la paradoja que puedo hablar y comentar con cierta fluidez la obra de cada uno de los escritores que he tenido el gusto de presentar pero me cuesta una enormidad hablar sobre lo mío.

He dicho que son dos libros. El de cuentos y relatos lo he titulado “SECRETO PROFESIONAL”. Es un texto que presenta 21 cuentos y relatos. Con un enfoque variado y bastante diferente de los textos poéticos de HOJAS. Los poemas tienen una visión bastante “clásica”. Buscan expresar lo interior del poeta. Sus emociones y angustias; la esperanza y el desasosiego. Se busca, en cierta forma, apuntar al concepto más tradicional de poesía: La expresión de la belleza a través de la palabra. No sé si logro tan subjetivo resultado. En nuestra época el objetivo de la belleza parece estar fuera de moda, un recurso en exceso manido. Los intereses más “modernos” apuntan más bien a un compromiso ético por parte del escritor y no un compromiso estético, donde los conceptos griegos de armonía, equilibrio y simetría dan el marco clásico de la belleza.

En cuanto a Secreto Profesional, las miradas toman un sentido más irónico, mordaz. El narrador es mundano y trata de los conflictos más comunes que sufre o goza el hombre de hoy. Hay distintos prismas desde donde apreciar la realidad. Hay textos muy breves- un par de carillas- y otros, el más extenso, se acerca a la veintena de páginas. Espero darlos a conocer en este blogs apenas tenga publicados los libros.

Tengo varias cosas más que decir al respecto. Cómo he llevado a cabo el proceso de autoedición. Donde todo ha sido manual, casi artesanal. Los conflictos económicos y las dificultades que me ha significado lograr plasmar, pese a los problemas de toda índole, estos dos textos que vienen a romper con este carácter de inédito que he mantenido por todos estos años.

Nos vemos la próxima semana.

Letrador.